Cómo preparar a tu perro para la llegada del bebé no es ninguna ciencia exacta. No existen métodos milagrosos así como tampoco un orden establecido para hacer las cosas.

Nadie mejor que tú va a conocer a tu perro ni saber cómo se lo va a tomar, ya que estará muy relacionado con el vínculo que tengáis o qué tipo de convivencia o rutinas tengáis.

En esta entrada os cuento qué cosas me parecieron importantes a mí para la llegada del bebé (conociendo a mis perras) y cuáles preparé para que los primeros momentos juntos fueran lo más cómodos para todos.

Cómo preparar a tu perro para la llegada del bebé

Desde los primeros instantes en que supe que estaba embarazada, sabia que mis perras tenían que seguir siendo un eje fundamental de mi casa.

No me siento cómoda ni admito, la idea de desplazar a los perros a un segundo plano, quitarles de sus rutinas o darles un trato distinto porque ahora tienen un hermanito.

Pautas sobre cómo preparar a tu perro para la llegada del bebé.

Acostumbrarles a estar en la habitación del bebé:

¿Porqué es necesario? Entendemos que vamos a pasar mucho tiempo en esta habitación, ya sea cambiándole, durmiéndole, jugando, o colocando la ropa que usa. Es importante que tu perro sepa que puede entrar y que se sienta cómodo, que se acostumbre, y para ello incluso puedes destinarle algún cojín o alfombra para que vaya a su sitio directamente.

Preparar a tu perro durante el embarazo

No coger los juguetes del bebé. 

Mis perras destrozan todos los juguetes o peluches que encuentran a su paso. Es difícil que tengan alguno que les haya durado más de un día o incluso horas. Por este motivo, no quería que mi hijo creciese con peluches sin ojos, sin brazos o sin orejas.

Trabajar esta parte os digo que es dura, ya que el perro está acostumbrado a coger todo lo que necesita y no es capaz de hacer distinciones, por eso, esta etapa se trabajó de dos formas:

Con el No, aquí os enseño como hacerlo, para que si coge algún juguete lo suelte inmediatamente antes de que haya más daños y con la rueda de reconocimiento, ya que siempre que cogían un juguete se lo cambiaba por otro y al final les acostumbré a que cogieran un juguete que tenia destinado para ellas.

Enseña el No a tu perro

Los paseos con carro: 

A mis perras no les gusta nada cualquier cosa que tenga ruedas. Si ven un monopatín por la calle se quedan quietas y no caminan, si oyen un triciclo también se paran y meten el rabo entre las piernas y así con cualquier rueda que suene demasiado…

El caso es que yo quería sacar a las perras a la vez que a Jaime, y no quería tener que hacer turnos o tener que portearlo siempre, ya que según ganase peso eso sería peor para mi espalda, así que cuando me llegó el carro empezamos a trabajar.

Al principio dábamos paseos cortos por casa sin correa, de forma que pudieran olerlo y sentirse libres de ir y venir más cerca o más lejos. Con el tiempo, pasamos a poder ir de la correa juntos para regular la velocidad a que ellas andaban y yo con el carro, y por último, empezamos a salir por nuestros caminos habituales para que se adaptasen al ruido del carro y a su velocidad.

Tengo que decir que se acostumbraron enseguida y no fue gran problema empezar desde el principio a ir con el carro y ellas al lado, ya que tanto sueltas como atadas, siempre nos buscan.

Horarios y Rutinas:

Quizás esta parte sea la que menos pude trabajar ya que con un bebé lactante es difícil establecer cuando va a querer comer. Lo que más me preocupaba era el paseo de primera hora de la mañana. A nosotros nos gusta madrugar y solemos salir temprano, pero no quería que esto se alargase y las perras tuvieran que aguantar mucho las ganas de hacer pis o incluso tenérselo que hacer en casa.

Por este motivo, añadimos un paseo corto adicional al final del día para que se fueran a dormir con sus necesidades hechas y si se nos complicaba la mañana, ellas no tuvieran ansiedad por salir a hacer sus cosas.

Moldear conductas:

Aunque siempre es buen momento para trabajar y educar a tu perro, durante el embarazo es conveniente que trabajes aquellos aspectos que os van a poder resultar más molestos.

Acudir a especialistas para determinados comportamientos siempre es mejor que intentar hacerlo tú mismo si no estás familiarizado con la técnica.

A mi me molestaba que ladraran cada vez que tocaban el timbre o que se pusieran como locas a ladrar cada vez que venían a revisar algo de fuera de la casa.

Tenéis una entrada especial de blog para este tema donde os muestro paso a paso cómo lo hice y los avances que conseguí, aunque como todo, lleva bastante tiempo y hay que practicarlo.

Más abajo podréis leerla.

Cómo enseñar a mi perro a no ladrar al timbre.

No ladrar al timbre

 

Tal y como os dije al principio, seguro que hay muchos más aspectos en los que puedes trabajar con tu perro durante el embarazo, pero siempre intenta ser consciente de las capacidades de tu perro y céntrate en el bienestar de todos los miembros de tu familia.

Esperamos que os haya gustado esta nueva entrada y que pronto nos digáis cuáles cambiasteis vosotros o cuáles pensáis que también es necesario trabajar.

Nos vemos pronto

Un abrazo y lametón perruno.

 

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Además te puedes descargar nuestra guía

“Tips para trabajar la ansiedad con tu pero”

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