Siempre me había preguntado si en un embarazo con perros ellos notan los cambios. Vivir esta experiencia junto a ellos te enseña cosas y despierta sentimientos que no hubieras encontrado de otra manera. Para mí, el tener perro en cualquier época de tu vida o durante toda tu vida es maravilloso, pero tenerlo durante el embarazo, es algo simplemente indescriptible.

Cuando te dicen que tus perros saben antes que tú que estás embarazada, ¿es cierto? Desde luego que si. O al menos aquellas perras quienes también han sido madres. Cuando me enteré, empece a entender algunos cambios del comportamiento de Swing que hasta entonces me tenían preocupada: me seguía a todos sitios, buscaba estar siempre a mi lado, me olía la ropa con más frecuencia que de costumbre, incluso tenía un exceso de sobreprotección hacia mí que no entendía.

Embarazo con perros ¿notan los cambios?

Todo comenzó hace justo un año. Cuando todos estábamos pendientes de la pandemia del Covid-19 y se habían relajado mis deseos de tener un hijo, pero de pronto llegó.

Las primeras semanas me sentía genial, no tenía nauseas ni vómitos y aunque estaba preocupada por todo lo que estaba sucediendo en el mundo, a mi me preocupaba más el comportamiento de una de mis perras ya que no entendía qué había cambiado.

Cuando conoces a tus perras, sabes perfectamente cómo se comportan ante determinadas situaciones. Swing empezó a cambiar su comportamiento en momentos tan cotidianos como estar sentados en el sofá o cuando llegas a casa y te huele cinco minutos y luego pierde el interés. De la noche a la mañana comenzó a estar obsesionada conmigo…

No era capaz de mantenerse separada de mí y no paraba de oler toda mi ropa en cualquier situación.

Cuando por fin me enteré que estaba embarazada, aparte de la emoción primera, entendí el porqué del comportamiento de mi perra. Swing estaba percibiendo los cambios que experimentaba mi cuerpo a la misma vez que yo, mientras que Pinza tan solo notaba que algo estaba cambiando en mí…

Por esta razón entiendo que Swing lo percibió de manera diferente. Ella hace años estuvo embarazada y a su manera y en su forma, estoy segura que se percató de algunos cambios por los que, tanto perros como humanos, tenemos que pasar para poder crear vida.

Según empezaron a pasar las semanas noté algo super especial ¡mi bebé comenzaba a moverse! Y aunque era algo que pensaba que solo notaba yo, supe enseguida que mi perra también lo notaba. Si antes se sentaba en el sofá y con estar cerca de mí le bastaba, ahora buscaba la tripa para escuchar los sonidos que producía y mantenerse relajada.

Poco a poco fueron llegando algunas de las cosas que le íbamos comprando al bebé y fué el momento de empezar a trabajar. Si quieres que tu perro acepte a tu bebé y a todos sus complementos de la mejor manera, tendrás que trabajarlo antes. Aprovecha el segundo trimestre que es cuando mejor te encontrarás.

Controlar los miedos de tu perro a las cosas de tu bebé te ayudará a tener menos de qué preocuparte después.

Pronto os haremos otra entrada especial explicando con detalle con qué elementos trabajamos y cómo los trabajamos.

También aprovechamos para perfilar algunos comportamientos que debiéramos mejorar como enseñar a tu perro a no ladrar al timbre y a mantener a raya el autocontrol que nos servirá para enseñar a tu perro a no coger los juguetes de tu bebé o a no chuparle durante los primeros meses.

Para cuando la tripa ya era bastante grande, teníamos mucho camino recorrido y pudimos disfrutar del resto del embarazo con perros en conjunto.

Es muy curiosa la forma en la que tus perras perciben tu estado físico. En cuanto me comencé a sentir torpe, mis perras se empezaron a adaptar a mi paso en los paseos no dejándome sola. Siempre tenía a alguna alrededor y a la otra girándose para ver donde estaba.

En los momentos de descanso que tenía por la noche con las piernas en alto, a mi perra le encantaba chuparme la tripa. Las primeras veces pensaba que era por la crema que llevaba, pero después entendí que de alguna forma, intentaba comunicarse con el bebé tranquilizándole y relajándole. Incluso en alguna ocasión el bebé contestó con patadas después de esos lamidos.

Para aquellas que hayáis estado embarazadas, sabréis que el último mes es el peor de todos. Te sientes cansada de estar embarazada, tienes ganas de conocer a tu bebé y cada molestia que notas crees que es un síntoma de parto. Pues si te pensabas que tus perras no lo notarían, si, también lo notan.

Cuando llegó el día de parto, los nervios eran evidentes. Tenía miedo y ansiedad por lo que se me acercaba pero mis perras supieron trasladarme tranquilidad manteniéndose en su sitio relajadas. No le dieron mayor importancia a mi estado y eso me ayudó a afrontarlo mucho mejor.

Ahora que ya han pasado varios meses desde mi embarazo con perros y sé que notan los cambios, creo que no lo hubiera vivido tan bien sin ellas.

Si habéis pasado por algo parecido o estáis pasando por un embarazo con perros, estar atentos a su comportamiento y disfrutar mucho del momento ya que pasa volando.

Un abrazo y lametón perruno

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“Tips para trabajar la ansiedad con tu pero”

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