Aunque en un principio pensábamos que para ellos sería la situación ideal, ahora sabemos que también le afecta el confinamiento a mi perro.

No es oro todo lo que reluce, y el pasar tanto tiempo en casa con nosotros, dar los paseos más cortos de lo habitual y no poder acercarse a otros perros puede dar lugar con el paso de los días a malestares emocionales.

¿Le afecta el confinamiento a mi perro?

Estamos en casa muchas más horas, pero no es posible pasar todas las horas de calidad con nuestro perro ya que tenemos que trabajar desde casa o hacer otros menesteres.

Aunque hayamos intentado mantenerles entretenidos con millones de juegos, después de tantos días es habitual que hasta ellos mismos se estén cansando de nuestra forma de entretenerles o peor aún, se están acostumbrando. 

Dicen que para que un hábito se convierta en costumbre, deben pasar 21 días.

Algunas situaciones que estoy viviendo con Pinza y Swing creo que pueden ser derivadas de que las están convirtiendo en costumbres y otras se pueden deber al confinamiento. 

Situaciones derivadas del confinamiento:

– Apetito voraz:

Me piden comida a todas horas y siempre me levanto a la cocina me siguen para ver si les puede caer algo de comer.

Para prevenir que cojan exceso de peso (ya que les suele caer algo normalmente) les he reducido la dosis de comida.

Otra opción que podéis hacer es darles de comer la misma cantidad de comida repartida en más dosis, pero considero que al volver a la normalidad les puede costar más readaptarse a la situación anterior.

– Falta de interés en juegos:

Al principio me pedían jugar constantemente y me traían sus juguetes a mis pies. Ahora mismo, están desanimadas y pasan muchas más horas tumbadas mirándome con cara de resignación o suspirando.

Le afecta a mi perro el confinamiento

Para intentar levantar esos ánimos, intento dejar preparados por casa algunos juguetes que tenia guardados para que vayan encontrándolos según se den paseos por la casa. De esta forma, las estimulo a moverse por casa y  no estar siempre tumbadas.

–  Falta de sueño:

También he notado que por las noches se despiertan más y hacen más ruido. Esto último lo achaco a que durante el día no gastan la energía acumulada y durante la noche les cuesta mantenerse quietas y tranquilas.

Para mejorar esta situación, intento darles la última comida mediante un juego distinto cada vez: alterno la manta de olfato, el Kong Woobbler, el Kong normal o la piscina de bolas para que se activen en ese momento y se relajen a la hora de dormir.

Cómo hacer una piscina de bolas para perros

Le afecta a mi perro el confinamiento

¿Podemos hacer algo más para que no noten tanto el confinamiento?

Mientras que las medidas no sean rebajadas y sigamos sin poder dar los paseos más allá de lo estrictamente necesario, creo que deberemos seguir tirando de imaginación para mantener su bienestar emocional y físico de la mejor manera posible.

¿Vuestros perros tienen estos síntomas, o presentan otros diferentes?

Contarnos

Un abrazo y lametón perruno.

 

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